El gato de la señorita Himenia andaba aquella noche por todas las azoteas del vecindario. Celiberia tomó el teléfono y le preguntó a su amiga: "¿Qué pasa con tu gato?". Responde la señorita Himenia: "No me gusta que se salga por las noches, de modo que mañana lo voy a llevar con un veterinario para que lo arregle. El gato me pidió permiso de salir por última vez esta noche, para cumplir sus compromisos pendientes"... Aquel soldado halló una mina explosiva puesta en el campo por el enemigo. La desactivó cuidadosamente, y le pidió a su capitán permiso para llevársela a su casa. "¿Para qué diablos quieres una mina en tu casa?" -se asombró el capitán. "Tengo ciertas sospechas -respondió el soldado-. Cuando llegue a mi casa activaré la mina, y la pondré en la puerta de atrás. En seguida entraré