En el cine una linda muchacha le pregunta al sujeto que tenía al lado: "Perdone: ¿usted es Santa Clos?". Responde el individuo: "No". "Entonces -le dice la muchacha- quite las manos de mis medias"... El otro día estaba yo en un centro comercial de Guadalajara. Sentado en una banca veía algunos libros y discos que acababa de comprar. En eso se me acerca un caballero. Bien plantado, pulcro y elegante, se dirigió a mí, y sin siquiera decirme: "Disculpe", o "Buenos días", me espetó a bocajarro esta pregunta: "¿Es usted católico?". A veces tengo dudas de si en verdad lo soy, o si merezco serlo, pero conservo la fe de mis mayores, así que respondí lisa y llanamente: "Sí". "Entonces -me dijo aquel señor- puedo decirle lo que vengo a decirle". Pensé que me iba a asestar algún sermón, o una prédica