Babalucas estaba de vacaciones en Miami. Se aburría en el lobby del hotel cuando alcanzó a oír a una bella chica que pedía habitación. El recepcionista le dijo que no tenía ninguna. El hotel estaba lleno; debió haber hecho una reservación. La chica se echó a llorar. Había buscado ya en todos los hoteles, dijo. ¿En dónde pasaría la noche? El hombre le dijo que lo sentía mucho, pero que nada podía hacer por ella. Se retiraba ya la chica, acongojada, y Babalucas la alcanzó. "-Señorita -le dijo-. No la conozco, ni usted me conoce a mí, pero en mi habitación hay un sofá. Con mucho gusto se lo ofrezco para que pueda usted dormir". Responde la muchacha: "-Señor: no lo conozco, ni usted me conoce a mí, pero con gusto acepto su generosa oferta". Llegada la noche ella se acostó en el sofá y Babaluca