POR CECILIA AGUILAR ACUÑA
EL SIGLO DE TORREÓN
MATAMOROS, COAH.- Los habitantes de Santo Niño Aguanaval caminan por sendas de lodo y charcos de agua estancada que dejó la pasada tromba registrada el pasado viernes. Casas humedecidas, techos que se vinieron abajo, fosas destruidas y muebles inservibles, fue el resultado de la tormenta.
Poco más de dos mil quinientas personas vieron cómo las calles se inundaban. Principalmente el “barrio de los pozos”, como es conocido por sus habitantes. Esta área forma una especie de L, ahí poco más de 25 familias se vieron afectadas porque el agua, según dicen los vecinos, “nos llegaba hasta la cintura”.
Martha Alicia Barrientos Medina, quien junto con dos hermanos tienen ubicadas sus casas en el área más baja del poblado y po