TORREÓN, COAH.- Nunca es tarde para aprender y mucho menos para rectificar. Es el refrán que tiene grabado en su mente Pablo Figueroa Figueroa, que pese a todas sus vicisitudes, ayer logró concluir su educación secundaria en el interior del Centro de Readaptación Social (Cereso).
Hace más de tres años que no ve ni a su esposa ni a sus hijas, pues ellas viven muy lejos, en Michoacán, pero su hermano que es operador de trailer, lo visita en forma regular y además tiene las fotos de sus seres queridos con lo cual se le hace más llevadera su estancia en el penal.
Pablo Figueroa Figueroa, de 49 años de edad, cumple una condena de diez años por delitos contra la salud en su modalidad de transportación de enervantes (mariguana). Ya lleva casi nueve años de prisión y pese a que en numerosas ocas