Don Chinguetas y doña Macalota eran casados mal avenidos. Un día él le preguntó a su consorte: "¿Qué harías si me sacara yo la lotería?". Contestó doña Macalota: "Te exigiría la mitad del premio, y luego me largaría de la casa". "Muy bien -le dice entonces don Chinguetas-. Me saqué mil pesos. Aquí tienes 500. Puedes irte"... Estoy totalmente de acuerdo con el cardenal Javier Lozano Barragán, y hago mía su declaración: "Actuar contra la naturaleza y contra la dignidad del cuerpo ofende a Dios". Sólo que el purpurado refiere esas palabras al homosexualismo, y yo las aplico al celibato sacerdotal. En efecto, pienso que el celibato impuesto por la Iglesia a sus ministros es contrario a las leyes de la naturaleza -que son leyes de Dios-, pues impide la perpetuación de la vida, instinto natural