Lo que en la mujer es adulterio, y en el hombre travesura, se da con más frecuencia cuando baja la temperatura. Hacía frío aquella tarde. Lord Feebledick regresó de la cacería de la zorra y encontró a su mujer, lady Loosebloomers, en estrecho consorcio de libídine con Wellh Ung, el fornido mocetón encargado de la cría de los faisanes. Le dijo milady para justificarse: "Es que la calefacción no está funcionando". "Ten más cuidado, mujer -recomendó el marido-. ¿Qué tal si en vez de ser yo quien te encontró en esta situación hubiese sido cualquier otra persona?". "Es cierto -admitió ella-. En adelante procuraré ser más cuidadosa". "Y tú, muchacho -se dirigió lord Feebledick a su sirviente-, ¿acaso no es ésta la hora de dar de comer a los faisanes?". "Los dejé ya bien comidos, milord -respondi