Resulta que ahora el principal headhunter, o cazador de cabezas, es Vicente Fox. Dos hizo rodar para recomponer su gabinete descomponiéndolo aún más. ¡Qué desafortunados fueron los movimientos que hizo! Ni la forma ni el fondo respetó en esos cambios. Se atropelló la dignidad de quienes fueron removidos, especialmente en el caso de Víctor Lichtinger, tan apreciado en la comunidad ecológica internacional, quien se enteró de su remoción por las noticias de la radio. Eso en lo que atañe a la forma. En lo que se refiere al fondo no se tomaron en cuenta criterios de capacidad o de experiencia. Con olvido notorio de sus promesas de renovación Fox incurre en los mismos vicios que criticaba acerbamente a los priistas, y hace designaciones que sólo se explican a la luz de las más burdas prácticas d