EDITORIAL sábado 7 de nov 2009, 4:15am - nota 7 de 8

La importancia del cambio

Por: ROLANDO CRUZ GARCÍA


En la mayoría de las organizaciones, instituciones y empresas, nos cuesta mucho cambiar, sobre todo cuando el cambio que se pretende implementar es para mejorar los procesos, los productos, los servicios o la forma en que nos encontramos actualmente.

La palabra cambio significa cualquier modificación o alteración al estado actual de las cosas (status quo), presuponiendo que en algún momento las cosas permanecen estables o inmutables.

La forma en la que percibimos el cambio, es lo que nos hace rechazarlo de inmediato, ya que denota inestabilidad, amenaza o pérdida de lo establecido; cuando el cambio debe ser visto como algo constante, permanente, como el movimiento del universo o el transcurrir del tiempo.

En la actualidad al preguntarnos ¿cada cuándo cambian las cosas?, seguramente la respuesta será: constantemente. Entonces, ¿para qué resistirnos a cambiar?

Cambiar significa alterar un equilibrio, pero también denota regresar a él. Es una palabra clave que contiene un mensaje personal y afectivo, que varía según el contexto y relación con hechos pasados y futuros; lo podemos constatar en expresiones como: "Los nuevos tiempos requieren que cambiemos", "Se inicia una etapa de cambio en la organización", "Juntos haremos el cambio", por mencionar algunas.

Otra dificultad que nos impide cambiar es el concepto que tenemos del cambio, ya que involucra emociones y sentimientos diversos, por lo que puede significar: agregar, enriquecer, sumar, eliminar, desechar, disminuir, restar, regresar a una posición anterior, recuperar, desprenderse, dejar ir, dar un nuevo orden a lo ya existente, adaptarse, alterar, transformar y muchos etcéteras más.

Al revisar las dimensiones que involucra el cambio, se entiende que al intentar cambiar individual, interpersonal y organizacionalmente, no se tenga el éxito esperado, de aquí que cambiar sea tan extraordinariamente complejo.

El cambio como sinónimo del tiempo, puede clasificarse en tres momentos: pasado, presente y futuro, por lo que puede considerarse como un continuum. Esto le da al cambio una cualidad: tiene historia, un desarrollo actual y una terminación futura. Considerado así, adquiere una categoría infinita; por lo que pareciera que no tiene principio ni final, sólo puntos de referencia a los que les damos significado.

En la mayoría de las organizaciones se está modificando su significado; los cambios tienen ahora, cada vez más elementos y se plantean expectativas mucho más amplias, al grado que las empresas han iniciado sus cambios como procesos de evolución continua.

El cambio, cuando es provocado y acelerado por nuestras acciones, se vuelve una forma de vida, en la que cada avance proporciona una nueva perspectiva y plantea un nuevo reto. "Cambiar es alejarse del presente hacia una nueva situación de desequilibrio o inestabilidad, en busca de un orden diferente" (J. LaMarsh, 1995).

De todo lo anterior, se desprende la necesidad de considerar al cambio en las organizaciones, como algo inevitable, al que debemos anticiparle, enfrentarle proactivamente, es decir, gestionarle.

La gestión del cambio está referida al acto de administrar, por lo tanto conlleva su acción y su efecto, es hacer diligencias para conseguirlo. Esto último nos impulsa hacia una nueva cultura organizacional, "la cultura del cambio".

Ante esta insoslayable realidad, la importancia de conocer el cambio se vuelve vital, ya que no cabe duda que las organizaciones están cambiando todos los días: a través de sus reestructuraciones, la automatización de los procesos, la integración de las TIC→ s, los nuevos productos, las redefiniciones en todos los niveles y puestos, los nuevos estándares de desempeño e infinidad de etcéteras.

Pero, cabe preguntarse ¿por qué se están acelerando los cambios?, se reconocen dos razones básicas: 1ª. La enorme diversidad de elementos creados, millones de artículos, infinidad de conceptos, enormes contrastes. La diversidad es clave para la creación y el cambio.

2ª. La capacidad transformadora de millones de seres que se preparan para ingresar al mundo laboral, personas que transforman sus empleos y les dan más valor, les indexan siempre un plus.

Ante la omnipresencia del cambio, es evidente que los que no se esfuercen por superarse, cambiar y dar valor a su trabajo, no sobrevivirán. Existe un sentido de urgencia en lo anterior, que es lo que define la cultura del cambio, en donde las barreras del tiempo y el espacio son rebasados por la tecnología y el desarrollo personal y profesional.

Cada cambio hoy, es un antecedente para construir otros de mayor complejidad. El concepto de largo plazo ya cambió. Éstos se generan con una velocidad cada vez más impresionante.

Cuando una empresa se convierte en un sistema abierto al medio ambiente que la rodea, asume que debe cambiar junto a la sociedad a la que pertenece. Se cambia para mantener la evolución en un mundo en el que han cambiado las relaciones y el tiempo, en donde se vuelve básico evitar la administración por crisis, para no ser víctima del éxito y convertirse en una empresa estática, para generar nuevas oportunidades de negocio, para mantener la flexibilidad como fortaleza y para dar un valor agregado y permanente a la organización.

Como podemos observar, cambiar no es tan sencillo, por ello sugiero respetuosamente que nos capacitemos y actualicemos todos ante esta innegable realidad organizacional.

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