El presidente nacional del PRD, Jesús Ortega Martínez, rechazó que México haya salido de la recesión económica, como lo afirmó este jueves el presidente Felipe Calderón, y dijo que 'la recesión no se combate con declaraciones'.
Seguramente sólo en la casa del Presidente se nota que México ha dejado atrás la recesión, porque en el resto de las casas de los mexicanos sigue disminuyendo el ingreso, sigue disminuyendo la comida, siguen reduciéndose los salarios y siguen quebrando las fábricas, indicó el dirigente político en declaraciones a la prensa.
Consideró esa declaración de Calderón como 'irresponsable' y dijo que el mandatario piensa que si declara infinidad de ocasiones que ya se superó la recesión, las calificadoras van a compartir su decisión, "pero en realidad no hay superación de la recesión".
El dirigente nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD) consideró que los indicadores económicos que menciona el presidente 'o son superficiales, u optimistas, o son falsos'.
Aseguró que en México 'hay estancamiento, hay recesión, y lo peor, hay una política económica que, en lugar de contribuir a superar esta recesión, contribuye a afianzarla'.
Para que termine la recesión -agregó Jesús Ortega- no se necesitan sólo declaraciones, sino inversión fuerte, pública, en sectores estratégicos de la economía, así como reactivar el mercado interno, impulsar a las pequeñas y a las medianas empresas y la creación de empleos.
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Todo es una ilusión viniendo de los gobernantes panistas. Hasta los propios empresarios desmienten las alegres cifras del discurso de Calderón. Desde luego, nadie se opondría a que la economía pueda crecer a tasas de 5 por ciento anual; pero con ello también debe procurarse generación de empleo bien pagado, respeto a contratos laborales, reconversión de los pobres en sujetos productivos, respeto a las libertades políticas, etc. Un somero recuento en estas materias de la gestión panista, para mala fortuna, seguramente arrojaría saldos negativos: calles ensangrentadas (como en el viejo Palermo), economía informal por doquier, desaparición intencional de fuentes de trabajo, ausencia de políticas de apoyo a los agricultores pobres, atentados contra la portación de ideas impresas, etc. Como Calderón no tiene héroes ni metas realizadas, entonces se la pasa creando ilusiones y evocando fugaces personalidades.