Hay frases felices, felicísimas. Brillan no sólo porque son brillantes, sino también porque dan luz. Una de esas frases la escribió ayer Jesús Silva Herzog-Márquez. Dijo en "Reforma" que el Informe presidencial es "una misa de ateos". Razonó: "... Todos los que participarán hoy en el protocolo septembrino están convencidos de que la función no tiene sentido... Todos participan en un espectáculo del que descreen...". "Misa de ateos"... ¡Qué frase! Me gustaría haberla dicho yo. Una vez Whistler, pintor norteamericano (el autor del famoso cuadro "La madre del artista", obra a la cual se debe la expresión: "Más desconocido que el padre de Whistler"), dijo una frase rutilante, llena de ingenio y gracia en la expresión. Oscar Wilde exclamó con entusiasmo: "-¡Qué buena frase, James! ¡Me gustaría