Nosotros martes 3 de nov 2009, 8:52am - nota 5 de 8

ENSAYO SOBRE LA CULTURA

Por: JOSÉ LUIS HERRERA ARCE


LA CULTURA ES ALGO MÁS

Estamos acostumbrados a pensar que la cultura es lo referente a las artes, y tal vez podamos incluir algunos tópicos de filosofía y ciencia en el concepto. Divorciamos la vida cotidiana del hecho cultural porque desconocemos que todo aquello que produce algún valor en nuestras vidas, sea este estético, ético, filosófico, social, político moral o de cualquier otra índole similar (podríamos mencionar el culinario, el deportivo, etc.) pertenece al rango de lo cultural.

Cuando alguien dice que cierto tema, la literatura por ejemplo, debe conocerse o se da en la escuela porque es de cultura general, a veces me suena como peyorativo, como algo que adorna y fuera de la función del adorno no sirve para nada más. Y es ahí donde comienza nuestra equivocación, esto que consideramos un mero adorno en realidad son los paradigmas que norman nuestra existencia dándole un valor humano a cada uno de nuestros actos; y menciono valor humano para diferenciarlo del animal.

Los animales y los hombres hacemos las mismas cosas para subsistir, Los hombres, además de satisfacer la condición animal, tiene además que satisfacer su condición racional; y si mencionamos lo racional, también deberíamos de mencionar lo emotivo que al asociarlo con lo anterior se complica.

Lo racional comienza con la conciencia; el darnos cuenta de que existimos. Ésta nos exige responder, en primer lugar, si nuestra vida tiene algún sentido, si vamos a alguna parte. De aquí surge la siguiente cuestión, la de si somos capaces de gobernar la dirección que toma nuestra vida; surge el problema de la libertad. No creo que los animales se cuestionen si son libres o no para imprimirles un sentido a su existencia, que es lo mismo que decir, el darle una dirección a su existencia.

Si la respuesta anterior resulta afirmativa entonces nos enfrentaremos con el problema del conocimiento, porque para decidir a dónde hay que ir surge la necesidad de conocer los mapas que nos indiquen las rutas y una vez conocidos los mapas, descubrir los métodos que nos han de llevar a nuestro destino.

El hombre se encuentra prevenido contra los engaños que le pueden mentir sobre el propósito de la vida. Por eso ansía tener la seguridad del conocimiento, y eso es precisamente de lo que aún en estos días no tiene la seguridad, porque siempre habrá un elemento que no había tenido en cuenta y que le viene a cambiar el panorama. La dialéctica no necesariamente tiene que ser la marxista; es más, la dialéctica existía desde los griegos.

El conocimiento, conocemos, por lo menos tenemos la posibilidad de conocer si ponemos en funcionamiento nuestra razón. El conocimiento, nuestra razón , nuestra capacidad de observación y azoro nos ha llevado a descubrir lo que a simple vista está escondido para nuestros ojos. Por ejemplo; ¿cómo es posible que los científicos hayan descubierto que el universo es producto de una explosión y que el universo es algo que se expande y que llegará un día en que dejará de hacerlo? Por lo menos eso es lo que se dice ahora, pero cuál ha sido el largo camino que hemos tenido que seguir para llegar a tener esta certeza.

Sin embargo, antes de saberlo, ya actuábamos con el mundo y con la naturaleza a nuestro favor, y muchas veces en contra de nosotros mismos. Ahora sabemos que actuábamos contra nosotros mismos al irrumpir en el equilibrio ecológico de la naturaleza. Nos sabemos culpables de haber convertido en desiertos campos que eran productivos o por haber destruido fuentes ricas de alimentación.

Todo esto, para algunos, podrían arecer datos de cultura general que son los adornos con que las escuelas se dan algún valor para seguir existiendo. A fin de cuentas, lo que avalan los títulos escolares son conocimientos que se supone que el graduado obtuvo.

En el caso de la literatura, nos sirve para acercarnos al hombre y a lo social. La psicología no se basta a sí misma para explicarnos lo que es el hombre; sobre todo, lo que es la inmensa tipología de hombres con los cuales convivimos y que por medio de la literatura nos acercamos a ellos. Tal vez no todos tengan la oportunidad de conocer a una Madam Bovary, o a un Sthepen Dádalus, pero siempre habrá alguien que se le parezca, o en nosotros mismos encontraremos rasgos semejantes o rasgos de algún otro personaje que se encuentre magistralmente descrito en alguna novela.

O explorar los sentimientos, porque el hombre también siente, no solamente en el campo sentimental, sino en otros campos como el de lo social, y a través de la lírica (vulgo poesía) exploramos por estos laberintos que siempre se nos presentarán abismales.

Desgraciadamente, al hombre, en los últimos tiempos lo han reducido a un animal consumista. La felicidad la han definido como tu capacidad de consumir. Como lo más fácil es consumir y desechar, la cultura lo reducen a lo mismo, al desechar, porque al final de cuentas nada satisface las verdaderas necesidades humanas, las más humanas.

Será por eso que nos animalamos. Será por eso que la vida ha dejado de sernos importante. Será por eso que seguimos batallando con la inseguridad pública, porque si habremos de morir mañana, y si la vida no tiene sentido alguno, más vale que muramos una buena vez. Si el existencialismo no lo convertimos en un humanismo entonces el hombre se convierte en el ser más estúpido que hay sobre la Tierra, un ser hecho para la nada y para nada.

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