Murió la esposa del gran Stan Islavski, actor de fama. Cuando sacaron el féretro de la casa funeraria para subirlo a la carroza, Islavski rompió en llanto. De bruces sobre el ataúd sollozaba con desesperación: "¡No se la lleven! ¡Por Dios, no se la lleven!". Uno de los dolientes abraza lleno de emoción a Stan. Le dice conmovido: "¡Nunca he visto a nadie llorar con tal dolor a un ser querido!". "Y esto no es nada -responde Stan Islavski-. Venga a verme en seguida en el panteón"... Lady Loosebloomers se querelló ante el juez. Le dijo que su esposo, lord Feebledick, la había injuriado, a más de hacerla objeto de maltrato físico. "Estaba yo en mi alcoba, su señoría -relató con quejumbrosa voz-, cuando de súbito entró mi marido y me llenó de epítetos violentos. No sólo eso: de las palabras deno