El hermano adolescente de Pepito le dijo: "Cuando crezca seré un gran empresario. Tendré muchos negocios, y tú serás mi mano derecha". "¡Ah no! -protesta Pepito con vehemencia-. ¡Ya he visto lo que haces con tu mano derecha!"... El señor obispo visitó el convento de sor Dina, monjita anciana y dulce. Sor Bette, la madre superiora, obsequió a Su Excelencia con un sabroso chocolate monjil. ("Católico chocolate, / que de rodillas se muele, / juntas las manos se bate, / y viendo al Cielo se bebe"). Para acompañar el espumoso y humeante soconusco había sobre la mesa abundancia de panes hechos -previo rezo a San Pascual Bailón, patrono de cocinas- por las sabias manos de las sores, diestras en confeccionar todas las maravillas de la riquísima panadería mexicana: buñuelos, alamares, conchas, volc