La pasión futbolera no reconoce límites. En un llano de Monterrey aquel niño jugaba solito con su balón de soccer. Llegó de pronto un tremebundo perro doberman que fue en derechura del balón. De seguro lo iba a morder y a reventar. Al ver eso el niño toma un garrote que estaba ahí tirado y golpea con él al feroz can hasta dejarlo muerto. Iba pasando el editor de la sección deportiva de un periódico local. Cámara en ristre va hacia el pequeño y le dice con admiración: "-¡Te felicito, niño! Compra mañana mi periódico. Ahí leerás esta noticia: ‘Valiente niño Tigre mata a salvaje perro’". Dice el niño: "-Pero yo no soy Tigre". "-Ah, vaya -corrige el reportero-. Entonces la noticia dirá: ‘Valiente niño Rayado mata a salvaje perro’". "-Tampoco soy Rayado" -dice el pequeño