Consuelo cruzó la frontera de ilegal con la esperanza de ver a su hijo.
TORREÓN, COAH.- Casi 20 años sin ver a su hijo. De escuchar sólo su voz por teléfono. Por eso a Consuelo de Ávila no le importó cruzar la frontera como ilegal. No tuvo suerte: la “migra” hizo bien su trabajo y ella regresó con las manos vacías.
Consuelo tiene 61 años y tuvo la fuerza suficiente para saltar bardas, lomas y más lomas. La esperanza de ver a su hijo le dio valor para correr cuando era necesario y para levantarse cuando caía. Al verse descubierta por la patrulla fronteriza sintió miedo, su cuerpo se paralizó y ya no tuvo aliento para seguir su carrera.
Iba en compañía de Miliki, otro de sus hijos que vive de ilegal en los Estados Unidos desde hace varios años. También había mujeres con s