Las oficiosas amigas de una señora le dijeron: "Hemos sabido que tu marido anda persiguiendo muchachas jóvenes". "No me preocupa eso -responde con toda calma ella-. También los perros persiguen a los coches, pero no se les pueden subir"... Afrodisio, galán proclive a cosas de libídine, le dijo a su novia: "Como tú sabes, soy un vendedor. A mis clientes les doy muestras para cerrar la operación. Si quieres que nos casemos, tú también debes darme una muestra". Responde la muchacha: "Muestras no te puedo dar, pero referencias, todas las que quieras"... El señor y su esposa hacían un viaje en tren. Cada uno en su litera, se disponían a dormir. De pronto dice ella en la oscuridad del vagón: "Leovigildo: un hombre quiere meterse en mi litera". "Calla, mujer, y déjame dormir -responde el señor en