Va a empezar la noche de bodas. Sale el novio en bata de baño, toma por los hombros a su mujercita y le dice con inflamado acento: "¡Te quiero, Dulcilí! ¡Te amo! ¡Te adoro con todas las fuerzas de mi ser!". La púdica doncella inclinó la frente. El vehemente galán se preocupó. "¿Te ofendió mi pasión arrebatada, cielo? -le pregunta, inquieto-. ¿Por qué bajas así los ojos, ángel mío?". Responde ella: "Para ver si es cierto''... El consejero matrimonial le informa a doña Frigidia: "Su esposo dice que a usted no le gusta hacer el amor". "¡Claro que me gusta!" -protesta ella-. ¡Pero ese maniático sexual quiere que lo hagamos tres y hasta cuatro veces en el año!"... Era el tiempo de las Cruzadas. Uno de los dos herreros que había en el pueblo le dice al otro: "¿Cómo puedes vender tan baratos los