Don Astasio llegó a su casa, y otra vez encontró a su esposa en brazos -y piernas, y todo lo demás- de un desconocido. Colgó don Astasio su saco, su sombrero y su bufanda en el perchero, y fue al chifonier donde tenía guardada una libreta en la cual anotaba palabras injuriosas para decirlas a su mujer en tales casos. Volvió a la recámara y le espetó a la señora este dicterio: "¡Laste!". Tal palabra, según el latinista Hesiquio, equivale al griego "pórne", y significa algo así como "putaña". El vocablo se puede leer en un grafito de Pompeya muy conocido y citado por los eruditos. Se volvió hacia su esposo la señora y le preguntó: "¿Qué me dijiste?". "Laste" -repitió el mitrado marido. Y procedió a dar la explicación que yo di antes. Cuando la terminó, ya la inmoral pareja había consumado su