Tres parejas de casados llegaron al mismo tiempo a las puertas del Cielo. San Pedro le preguntó al primer esposo: "¿Cómo te llamas?". "Etelvino" -respondió el sujeto. "No puedo dejarte entrar -dijo el apóstol-. Tu nombre suena a vino, y eso aquí no está permitido. Retírate con tu mujer". Le preguntó al segundo: "Y tú ¿cómo te llamas?". "Eudoro" -contestó el hombre. "Tampoco ustedes pueden entrar -dictaminó San Pedro-. Tu nombre suena a oro, y eso también está prohibido. Retírense". La esposa del tercer esposo se vuelve hacia su cónyuge y le dice en voz baja: "Creo que estamos en apuros, Próculo"... Este amigo mío está furioso por la nueva alza de impuestos. No hay en el mundo nadie a quien le guste pagar contribuciones. Todos quisiéramos ser como aquel señor de quien he hablado, que cuando