La prueba de fuego de una cocinera -o cocinero- en cualquier parte del mundo, no es uno de esos platillos de alta gula destinados a la delicia del gourmand. La piedra de toque para alguien que entra en la cocina es el humilde arroz.
Quien lo haga bien tiene ganada la gloria que San Pascual Bailón, patrono celestial de guisanderos, reserva a sus discípulos mejores. Todavía recuerdo con afecto un restorán de Monterrey, el Mesón del Ángel, por desgracia ya desaparecido. Yo iba ahí únicamente para gozar el mirífico arroz que preparaban.
He aquí una receta para cocer bien el arroz: "Llene la olla con agua fría suficiente para duplicar la cantidad de arroz. Añada una cebolla pequeña partida a la mitad, un trocito de mantequilla, sal, y tape la olla. Una vez que el agua hierva, baje la llama y