Es cierto: fue desaseada la forma en que el Presidente Calderón decretó la liquidación de Luz y Fuerza del Centro, y el modo en que las instalaciones del organismo fueron ocupadas. Eso de que soldados del Ejército hayan sido disfrazados de policías para actuar en el caso atenta contra el decoro del instituto armado, y no habla bien ni de quienes mandaron ni de los que obedecieron. Tampoco se hicieron bien las cosas en lo relativo a las indemnizaciones ofrecidas a los trabajadores que acepten su liquidación. Eso más tuvo aspecto de "mordida" que de legítima terminación laboral. Un ofrecimiento así se une a las excesivas prestaciones de que han gozado esos trabajadores, y en el peor de los casos, de haber sido absolutamente necesario hacer tal pago para evitar un mal mayor, las altas cantida