En China se está fabricando un artilugio para que la mujer que no llega virgen al matrimonio pueda simular virginidad. Se trata de una membrana que la novia inserta en su vagina en el momento de consumar la relación. Dice el instructivo correspondiente: "Cuando tu amante penetre, el himen artificial liberará un líquido parecido a la sangre. Agrega tú unos cuantos gemidos y quejidos, y pasarás inadvertida". A más de un novio, pues, el himen chino engañará como a un ídem. Aun antes de que Fernando de Rojas escribiera "La Celestina" - "libro a mi entender divino si encubriera más lo humano", dijo de él Cervantes- ha habido zurcidores de virginidades. La integridad del himen, esa membrana que ocluye parcialmente la entrada a la vagina de las mujeres vírgenes, ha sido considerada muestra de vir