No diré que don Ulero Culipando, sheriff del condado de Armadillo, era cobarde. A lo más me atreveré a decir que quizá tenía muy desarrollado el instinto de conservación. El caso es que cuando supo que Jack el Matón iba a llegar al pueblo sufrió un ataque de cursos, carrerillas, cámaras, flujo, colerina o pringapiés, que de todos esos modos puede ser llamada la diarrea, y se recluyó en sus aposentos. Enterado Jack el Matón de eso fue a buscarlo. Don Ulero salió corriendo de su casa para salvar la vida. Jack le disparó las seis balas de su revólver Colt, afortunadamente sin acertar los tiros. Después le preguntaban al sheriff si había oído el ruido de las balas. "Dos veces -respondió Culipando, todavía tembloroso por la carrera-. Una vez cuando las balas me pasaron a mí, y la otra cuando yo