Ayer fue día de San Francisco de Asís, segundo Cristo. Es el más santo de todos los poetas, y el más poeta de todos los santos. Cantor de la pobreza, nos hizo ricos con su ejemplo. Se adelantó a las ecologías, y supo de la hermandad del hombre con todas las criaturas: el hermano sol, la hermana agua, y aun la hermana muerte, que con amor nos toma de la mano para llevarnos a otra vida. Nos regaló sus "Florecillas", y nos regaló también la tradición del nacimiento, esa entrañable representación que cada diciembre pone en nuestras casas el milagro de Belén. Mi devoción por el Poverello la debo a dos santas mujeres: mamá Lata -doña Liberata Flores de Aguirre-, la madre de mi madre; y doña María Valdés, segunda madre mía, de quien mi esposa fue hija. Ambas fueron terciarias franciscanas. Cervan