Pimp y Nela son dos personajes de esta columnejilla. Pimp es gigoló. Heredó el oficio de su padre, que en su juventud fue un famoso chulo. Le iba muy bien al señor, pero desgraciadamente contrajo la enfermedad de Hansen, lepra, y se le cayó el negocio. Pimp empezó desde muy joven a vivir de las mujeres. Tenía un no sé qué que qué sé yo -la frase es de Corín Tellado- y las incautas jóvenes caían como dormidas en las redes de su labia untuosa. Cuando recordaban ya estaban haciendo mercancía de su cuerpo para sacar dinero y pagar los caprichos de su mantenido. A Nela no necesitó Pimp embaucarla. Ella era lo que Xaviera Hollander llamaba en inglés "a natural", es decir alguien que parecía haber nacido para ser lo que era. Y Nela era horizontal. He ahí un sabroso mexicanismo que la Academia no