
Oficio. Algunos conductores vieron en el oficio una forma honrada de obtener ingresos y con gusto permitían
el aseo, otros con mala cara decían “no” y hubo quienes les echaron el vehículo.Los limpiaparabrisas se amontonan en los cruceros de la ciudad.
El semáforo en rojo los invita a avanzar entre la multitud de vehículos que se ven obligados a hacer un alto en su camino. La avanzada debe ser rápida y lo más efectiva posible si es que quieren obtener uno, dos, o con mucha suerte cinco pesos para que al término de su jornada se vayan a casa con el dinero necesario para llevar qué comer.
Compartir su realidad no es difícil, sólo basta con un atuendo sucio, viejo y desalineado, una botella de agua con jabón, una franela, un rastrillo y llegar al crucero indicado para conocer un poco más, tal y como lo hizo El Siglo de Torreón.
La búsqueda inició en el crucero del bulevar Independencia y Zacatecas, uno de los más transitados. En dicho lugar sólo había un limpiaparabrisas.