Aquel bombero contrajo matrimonio. Al empezar la noche de bodas instruyó a su flamante mujercita. "En la estación de bomberos -le dijo- usamos un sistema de señales que nos indican cómo proceder. Cuando el jefe grita: "¡Alarma Uno!", de inmediato nos ponemos la ropa contra incendios. Cuando grita: "¡Alarma Dos!", bajamos por el tubo. Y cuando grita: "¡Alarma Tres!" subimos al carro y partimos a toda velocidad a apagar el fuego con el equipo que tenemos. En nuestro matrimonio procederemos en la misma forma para hacer el amor. Cuando yo grite: "¡Alarma Uno!", te quitarás la ropa. Cuando grite: "¡Alarma Dos!" subirás a la cama. Y cuando grite: "¡Alarma Tres!" te pondrás en posición de recibirme". Ella prometió seguir esas indicaciones. En efecto, gritó el bombero: "¡Alarma Uno!", y ella se de