Aquel señor llegó a su casa en horas de la madrugada. Entró de puntillas en la alcoba para no despertar a su mujer. Cuál no sería su sorpresa -hermosa frase- cuando vio que su esposa se hallaba más que despierta, refocilándose en compañía de un fornido mocetón con el cual estaba follando en la tradicional y conservadora posición llamada "del misionero". Al ver a su marido la señora hizo a un lado al toroso mancebo y le preguntó a su sorprendido cónyuge: "¿Por qué llegas a estas horas?". El esposo, justamente indignado, le preguntó a su vez: "¿Qué hace ese hombre en mi cama?". Replica ella con firmeza: "No me cambies la conversación. ¿Por qué llegas a estas horas?... Jorge Pedraza Salinas, talentoso cronista de Los Herreras, Nuevo León, narra con donosura las anécdotas de doña Melchora, uno