El Génesis no lo dice, pero cuando Dios hizo a Adán le puso cuatro manos, y cuando hizo a Eva le puso cuatro bubis. Aquella cuadruplicación no molestó a Adán, pero a Eva sí. "Señor -protestó la mujer-. Yo no voy a tener camadas, como otras hembras. ¿Por qué me pusiste tantas bubis?". El Señor pensó que Eva tenía razón. Le quitó, pues, un par de bubis. Entonces Adán fue con el Creador, y le pidió lleno de tristeza: "Señor: ¿para qué quiero ahora cuatro manos? Déjame solamente dos"... El perro sirve para ahuyentar ladrones, pero sirve más para ahuyentar la soledad. Un hombre puede no tener una mujer; puede quizá no tener amigos; pero si tiene un perro jamás estará solo. El perro ha acompañado siempre al hombre. Está esperando con paciencia a que el hombre llegue a ser verdaderamente humano,