MATAMOROS, COAH.- Raymundo Crispín Gómez de 34 años de edad, hace de todo para sobrevivir. Es apicultor, ayuda a su abuelo en la siembra y cosecha espiga escobera que luego limpia para venderla, “pero cuando hay necesidad, me voy a la obra, a las maquilas... el caso es sobrevivir”, afirma.
Raymundo se encuentra bajo un mezquite limpiando la espiga escobera a través de un aparato que dijo se llama “malacate”. Enfundado con un mandil y una malla negra que envuelve su rostro para protegerse de la semilla que salta debido al proceso de raspado que ejecuta el aparato, explica que también es apicultor y tiene varios enjambres que cuida con mucho empeño porque es la labor que más le gusta.
Es nativo del ejido La Esperanza. Expone que en esa comunidad, la mayoría de la po