Con eso de que al llamado subcomandante Marcos se le ocurrió caracolear, cobraron nuevos ímpetus, aquéllos que por esnobismo o dogma aún le dan su aval. Lo cierto es que los municipios autónomos, juntas de gobierno, concejos o como se llamen los guetos que ha formado el guerrillero de Internet, son una aberración jurídica. Esas reservaciones constituyen un régimen de excepción a la legalidad e implican una forma de extraterritorialidad que contradice el concepto mismo del Estado. La lenidad de quienes deberían mantener la integridad de la nación permite que se mantengan esos enclaves, sostenidos con dineros del extranjero para fines que quizá no conocen ni siquiera quienes reciben esas subvenciones. Cunde el ejemplo y ya los macheteros de Atenco pretenden también implantar su autonomía. La