
Hace 22 años el notario público Tomás Lozano recibió a dos hermanos cuyo padre había muerto sin dejar testamento.
Frente a él, recuerda, la hermana agarró a mordidas a su hermano, peleando la repartición de los bienes.
"Fue lo más terrible ver ese día, hace 22 años, cómo la hermana se lanzó contra el hermano a mordidas en la cara, el cuerpo", dice Lozano.
Lozano cuenta que el hermano quería, literalmente, quedarse con la fortuna de los padres, la cual no describió para proteger la privacidad de los herederos. Y es que, dice, 22 años después, los hermanos siguen peleados.
Lozano, quien ejerce su oficio en la Ciudad de México, usa esta anécdota para describir la importancia de dejar un testamento que evite problemas a los herederos y les ofrezca certeza jurídica.
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