La señorita Peripalda, catequista, le preguntó a la niña Rosilí: "¿Sabes qué es un falso testimonio?". Responde la pequeña: "No estoy segura, pero entiendo que es algo que se les levanta a los hombres"... Himenia Camafría, madura señorita soltera, comentaba con una amiga bastante más joven que ella: "A mí no me gusta hablar de mi juventud". "¿Por qué? -pregunta la muchacha-. ¿Qué le pasó cuando era joven?". "No me pasó nada -responde con tristeza la señorita Himenia-. Por eso no me gusta hablar de mi juventud"... Un asesino que había sido ajusticiado en la silla eléctrica llegó al infierno. El diablo recepcionista lo atendió amigablemente: "Pase usted, señor. Tenga la bondad de sentarse". "No, gracias -contestó el recién llegado-. Vengo de estar sentado"... Dos borrachitos se encontraron.