
Dolor. Mientras el cuerpo sin vida de Miguel Ángel Soto Arenas era sacado de su domicilio, sus hermanas lloraban desconsoladas. EL SIGLO DE TORREÓNEntraron a la casa de su hermano y lo primero que vieron fue un charco de sangre en la sala. Siguieron un rastro que las llevó a una de las recámaras y ahí encontraron al hombre muerto.
Las dos mujeres salieron gritando de la casa marcada con el número 48 de la calle Heliotropos, ubicada en la colonia de Torreón Jardín. Luego pidieron ayuda a la Cruz Roja. Esperaban que los socorristas les dijeran que su hermano aún seguía con vida, pero no fue así.
Eran las 2:30 de la tarde de ayer, cuando el agente del Ministerio Público de Delitos contra la Vida y la Salud daba fe del deceso de quien respondiera en vida al nombre de Miguel Ángel Soto Arenas, de 46 años. La víctima era biólogo de profesión.
Sus hermanas, desconsoladas, en ratos lloraban y en otros aportaban datos a la investigac