En su cama de hospital el señor abrió los ojos al volver en sí de la operación. A su lado vio a su mujer. "-¡Qué hermosa eres!" -le dijo. Volvió a cerrar los ojos y se quedó dormido. Ella, halagada y conmovida, permaneció junto a su esposo. Horas después él despertó. Mira a su señora y le dice: "-No estás tan mal". "-¿No estoy tan mal? -protesta ella-. ¿Qué pasó con aquello de: ‘¡Qué hermosa eres!’?". Replica el marido: "-Es que ya están pasando los efectos de la anestesia"... Babalucas llamó por teléfono a un amigo. "-¡Estoy desesperado! -le dice con angustia-. ¡Tengo ya tres días armando un rompecabezas y no he logrado unir ni siquiera un par de piezas!". Pregunta el amigo: "-¿De qué es el rompecabezas?". Contesta Babalucas: "-Es de un gallo, pero está muy difícil; ninguna pi