Doña Frigidia es la mujer más fría de la comarca. Una vez alguien le preguntó a su esposo, don Frustracio, si conocía esos cubitos de hielo que tienen un agujero en medio. "¿Que si los conozco? -respondió él con hosco acento-. ¡Estoy casado con uno!". Muy fría, en efecto, es la señora. En cierta ocasión pasó frente a una agencia de viajes que ofrecía un crucero por los Mares del Sur, y eso bastó para que aquel año se helara toda la cosecha de piña en Hawai. No hubo ni para hacer un pay. Pues bien: una noche don Frustracio le pidió sexo a su esposa. "¡Pero si lo acabamos de hacer!" -respondió ella con acrimonia. "Mujer -suspiró don Frustracio-. La última vez que hicimos el amor fue cuando vimos 'El manto sagrado' en la función de estreno". "¿Y ya quieres otra vez? -bufó doña Frigidia-. ¡Ere