Una muchacha de opulento busto iba en su asiento del autobús. De pie frente a ella un muchacho no podía quitar la vista de los ebúrneos atributos pectorales de la chica. Le dice un señor con voz enérgica: "¡Oiga, joven! ¿Qué ve?". "Nada, señor" -responde confuso el mozalbete. Le ordena el señor con el mismo tono de energía: "Entonces hágase a un lado, para poder ver yo"... En su lecho de muerte gime el enfermo: "¡No quiero irme de este mundo! ¡No quiero dejar sola a mi esposa, esa bella mujer de hermoso rostro y agraciado cuerpo; ese ángel de bondad lleno de ternura, de trato suave y de carácter dulce!". El médico se vuelve hacia la señora y le dice: "El final se acerca. Está empezando a delirar"... La muchacha le informa a su mamá: "El casero viene por la renta". "Ofrécele una silla -resp