A aquella muchacha le decían “El semáforo”. Después de las 12 de la noche ya nadie la respetaba... Un hombre muy religioso tuvo la inquietud de saber si podía hacer el amor en día domingo. Para eso empezó a preguntar si el sexo era placer o era trabajo. Si era trabajo no se podría hacer en domingo. Nadie pudo contestarle aquella peregrina pregunta, de modo que decidió acudir a hombres de religión. Le preguntó primero a un sacerdote católico: “-Padre: el sexo ¿es placer o es trabajo?”. “-Es trabajo, hijo –le contestó el sacerdote-. Por tanto no puede hacerse el amor en domingo”. La misma respuesta le dio un ministro protestante. Fue entonces con un rabino judío, y le preguntó si el sexo era placer o era trabajo, y si se podía hacer el amor en el día