Era un sujeto que se llamaba Mico. Por su aspecto simiesco le decían "El Monito". Un día su anciana abuela pasó a mejor vida. En el barrio le dijo un tipo a otro: "¿Supiste que murió la abuelita de Mico?". Pregunta el otro: "¿Del Monito?". Responde el primero: "No; del corazón"... El salaz novio le dice a la muchacha: "¡Eres todo mi mundo, Rosibel! ¿Me permites explorar tu geografía?"... El paciente consultaba al joven médico recién egresado de la facultad. Le dice: "Tengo un problema en el oído, doctor. De repente oigo algo así como cristales que se quiebran". "Su caso es grave -le dice solemnemente el novel facultativo-. Creo que se le están rompiendo los vasos sanguíneos"... Dulcilí, doncella cándida, le expresaba su amor a Libidiano, hombre rijoso proclive a la lubricidad. Le decía exa