Una muchacha de 20 años casó con hombre octogenario. Al menos creo que lo era, pues el señor andaba en los 80. Luego de algunos meses la joven fue con un doctor y le dijo que no había podido quedar embarazada. Tras conocer la edad del añoso desposado, el facultativo le dijo en voz baja a la señora: "Si quiere usted tener familia deberá buscarse una ayuda". Tiempo después la muchacha volvió con el doctor. Lucía las evidentes señas de un próspero embarazo. "¿Verdad -sonríe el médico- que tenía yo razón cuando le recomendé que se buscara una ayuda?". "Quién sabe, doctor -vacila ella-. La ayuda también está embarazada"... Llegué a la sala en la Feria del Libro de Lima, Perú, donde iba a presentar una de mis obras. ¿Cuántas personas crees que había en el recinto? ¿Quinientas? ¡No! ¿Ochocientas?