Lord Feebledick llegó a su casa aquel domingo luego de terminar la cacería de la zorra -en la cual se lució su perro "Grunty"-, y sorprendió a su esposa, lady Loosebloomers, en trance de coición con Wellh Ung, el fornido mocetón encargado de la cría de faisanes. "Futz!" -exclamó milord, airado. Ese juramento, que aprendió en el Soho, es de origen incierto. Deriva quizá del yiddish "arumfartzen", eufemismo para aludir al acto del amor carnal. "Feebledick -le dijo la señora al verlo-. En este momento ¿vas a venir con disquisiciones filológicas?". "No soy yo quien las está haciendo -se defendió lord Feebledick-, sino el narrador de este suceso". "Pídele entonces que no me distraiga de mi ocupación" -le ordenó lady Loosebloomers. Y así diciendo continuó su tarea fornicaria. Desolado, lord Feeb