Doña Macalota, nueva rica, visitaba la galería de arte. Un guía le mostraba los cuadros. "Éste es un Monet... Éste, un Renoir...". "Y éste -señala doña Macalota con tono de sabihonda- indiscutiblemente es un Picasso de la época cubista". "No, señora -le dice el guía, apenado-. Ése es un espejo"... Eran dos hermanas, célibes y de otoñal edad. Cierto día llamó a su puerta un guapo joven. Les preguntó: "¿Están las señoritas Frías?". "¡Sí! responde una de ellas, vehemente-. "¡Pero para usted nos podemos calentar!"... Don Eglogio, rico hacendado, le dijo a su compadre y amigo don Bucolio: "Yo creo que mi señora me está engañando con un criador de gallos de pelea. Abajo de mi cama encontré plumas''. "No piense eso, compadre -lo tranquiliza el otro-. Si las cosas fueran como usted dice, mi mujer