Una hermosa doncella llegó al Cielo y pidió ser admitida en la mansión de la eterna bienaventuranza. El ceñudo portero celestial, San Pedro, le preguntó: "¿Eres virgen?". Respondió ella: "Sí". El apóstol, desconfiado, llamó a un ángel especializado en esos menesteres, y le ordenó que examinara a la muchacha. Tras auscultarla, el ángel ginecólogo rindió su informe pericial: "La joven es doncella, pero presenta siete rasguños en su membrana virginal". Declara San Pedro: "Si la tiene íntegra, eso significa que es virgen. En consecuencia puede entrar en la mansión celeste". Se vuelve hacia la joven y le pregunta: "¿Cómo te llamas?". Responde ella: "Blanca Nieves"... Los priistas saben bien que este país necesita urgentes cambios. No los veremos, sin embargo, en los próximos tres años. El PRI p