Uno de los mayores problemas que afronta este país es el de la vivienda popular. Las llamadas “casas de interés social” podrán ser muy interesantes, pero algunas son poco sociales. Tan pequeñas las construyen a veces que para que entre el sol debe salirse uno. La primera vez que me abrieron la puerta de una de ellas dije con agrado: “- ¡Qué bien! ¡Tiene hasta un pequeño elevador!”. Pero no era elevador: era la sala comedor. Con todo, qué bueno sería que pudieran construirse cada día más y más de esas casas, para ayudar a resolver así el tremendo déficit de viviendas que hay en México y evitar de ese modo que millones y millones de mexicanos vivan en habitáculos indignos, en condiciones verdaderamente inhumanas. El Estado debe no sólo intensificar su acción en el cam