Le decía la señora a su marido: “-No sé cómo la vecina se da tantos lujos: vestidos, abrigos de piel, joyas... Su esposo es un haragán, y ni se mueve”. Responde el señor: “-Es cierto, él no se mueve, pero me dicen que su mujer sí, y muy bien”... La señorita Peripalda fue a confesarse. “-¿Es usted el padre Arsilio?” -pregunta por la cortinilla al hombre que estaba en el confesionario. “-No -responde él-. Soy un carpintero-. “-¿Y el padre Arsilio dónde está?” -pregunta la señorita-. “-No sé -responde el carpintero-. Pero si ha oído lo que yo he estado oyendo las últimas cuatro horas, seguramente fue a dar parte a la policía”... Le dice un político a otro señalándole a una dama: “-Yo he dormido con ella”. “-¿A