Una pareja se iba a casar. El pastor que oficiaría la ceremonia le preguntó al novio si quería el servicio tradicional o el moderno. El muchacho escogió el moderno. El día de la boda llovió copiosamente, y la calle donde estaba el templo se encharcó. Para no mojarse el pantalón del esmoquin el novio se remangó las perneras. Olvidó volverlas a su lugar, y con ellas levantadas llegó con su novia ante el pastor. Anuncia éste: "Vamos a empezar la ceremonia". Luego, dirigiéndose al muchacho, le pidió: "Bájese el pantalón". El muchacho vacila. "Reverendo -dice con inquietud-, creo que mejor prefiero el servicio tradicional"... El encargado de la mesa de dados en un casino de Las Vegas se aburría esa tarde por falta de jugadores. En eso llegó una rubia estupendísima y le dijo: "Quiero jugar 5 mil