Doña Gorgolota llegó a su casa luego de un viaje que hizo para visitar a su mamá, y sorprendió a su esposo en trance de fornicación adulterina con una mujer desconocida que al parecer él conocía muy bien, pues en la ustión o ardimiento de aquel concúbito inmoral se dirigía a ella con acezantes vocativos. Le decía: "-¡Mamashita pechocha!” y "-¡De quén shon eshtas coshotas?”. A la vista de aquel extremo de libídine doña Gorgolota soltó la voz a fuertes dicterios de carácter francamente peyorativo. Al infiel consorte llamó "bestia verraca”, y a su espantada compañera, que apenas acertaba a taparse con la sábana el fornel, tildó con una palabra de cuatro letras que empieza con pe y acaba con a, y que no es "pala”, "pena”, “pira”, "poda” o "pura