La señora de edad madura tenía ciertos malestares, y fue a consultar a un médico. La revisó el facultativo, y al terminar su examen ofreció un diagnóstico. "Sus síntomas, señora -le dijo a la paciente-, son de origen nervioso. Esa alorritmia que presenta usted; el pulso bigénico que muestra; su falta de reflejos anacámpticos; todo se debe a falta de actividad sexual. Dígale a su marido que quiero hablar con él". Así lo hizo la señora, y el senil esposo fue al consultorio del galeno. Le dice éste: "Las indisposiciones de su esposa obedecen a que le hace falta sexo. Debe tener amor por lo menos tres días en la semana". Pregunta el marido: "¿Qué días sugiere usted, doctor?". "No sé -contesta el médico-. Podrían ser lunes, miércoles y viernes". Replica el hombre: "Los lunes sí se la puedo trae