CD. LERDO, DGO.- "Soy del barrio éste y semos bien locos... como dice una canción, andamos acá como las piedras rodando, pidiendo la moneda para inyectarnos pa’la droga, ‘semos’ una destrucción”.
Desde los 15 años, “El Topo” le entra al vicio. Empezó con cemento. Hoy tiene 22 y ya ha probado de todo: tíner, mota, coca, hasta “jeringa”.
Vive con su papá y dos hermanos en una de las colonias del Cañón del Huarache. “Yo he estado en una soledad... mi jefa se fue cuando yo tenía ocho años... se fue para el otro lado”, platica entre pausas largas y frente a la mirada de tres de sus camaradas.
Su rostro moreno, afilado por una negra barba de candado, muestra unos pómulos sobresalientes y una mirada acuosa. “Yo ando perdidote a